miércoles, 15 de abril de 2009

De mi pie derecho

Ya han pasado cuatro semanas desde el incidente y aún no me puedo recuperar.

Que fue lo que paso, pues dejen les cuento en mis propias palabras y recuerdos, estaba yo vacacionando en las paradisiacas montañas canadienses con Natasha Richardson, que Dios la tenga en su gloria, cuando la nieve me jugó sucio, el snowboard me hizo una mala jugada y mi tobillo termino hecho polvo, el dolor fue intenso y fue muy difícil poder terminar de bajar la montaña, ya ante la atención de un profesional de la salud se me informó que sufrí un esguince de segundo grado, que si bien de los males el menor, debía yo de usar una férula por cuando menos dos semanas, así que el resto del viaje, termine encerrada en el resort, descansando sobre un diván frente a una chimenea y tomando cocoa caliente con malvaviscos ya que los medicamentos me impedían disfrutar un buen vino o cognac para estos casos de extremo frío.

Les gusta mi versión, la verdad es que es mucho más interesante que la realidad.

Pero el punto es, que cuan inútil se vuelve uno al tener una herida de estas, me lo dijo el doctor, estos son los peores enfermos, los enfermos sanos, ya que en realidad no te sientes mal pero durante una semana te retacan a una cama en reposo absoluto, para que sane el tendón, la segunda semana comienzas a agarrarle el timing a las muletas, poco a poco, si nunca has usado como en mi caso, cada que trataba de hacer algo nuevo me decía a mi misma tengo miedo, tengo miedo!! y ya que le agarras la onda y algunas mañas se acabo, no más muletas, solo piernas engarrotadas por la falta de ejercicio.

En verdad no se lo deseo a nadie, traer muletas es muy feo, ya que tres de tus cuatro extremidades están ocupadas en mantener tu equilibrio por lo cual se te vuelve casi imposible llevar un vaso con agua del punto A al B el cual se encuentra a 1.7mts de distancia.

Ahora tengo 1000% más respeto por alguien que no tiene otra opción más que trasladarse en muletas, soy su fans sobre todo si se las arreglan para llevar una vida como la que llevamos aquellos sanos 2 brazos, 2 piernas, 2 manos y 2 pies.

Por cierto ya casi estoy curada, aún me duele un poco el tobillo y el morete sigue ahí aunque desapareciendo poco a poco.

Saludos queridos cibernautas.